Pozo de Quilmes y El Infierno: Nilda Eloy y Alcides Chiesa, dos testimonios del horror

Durante la cuarta audiencia del juicio por los hechos ocurridos durante la dictadura militar en los centros clandestinos de detención Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno (Avellaneda), se destacaron los testimonios de dos sobrevivientes del terror que fallecieron en 2017: NIlda Ema Eloy y Alcides Chiesa.




Nilda Eloy estuvo secuestrada entre el 1° de noviembre y el 31 de diciembre de 1976 en El Infierno, el centro clandestino de detención que estuvo instalado en la II Brigada de Lanús con asiento en Avellaneda. «Hay cosas que no se hacen porque se ordenen. No creo que ningún hombre pueda violar a una mujer porque se lo mandan de arriba», dijo Eloy en el juicio llevado adelante en 2006 contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, director de la Brigada de Investigaciones de la Policía bonaerense que regenteaba los centros clandestinos de detención que integraban el denominado "Circuito Camps", que incuía entre otros a las Brigadas de Quilmes y Banfield y la de Lanús.


Durante su testimonio, Nilda recordó que "fui detenida la medianoche del 1° de octubre de 1976 en la casa de mis padres, en La Plata". Eloy también aseguró entonces que "Etchecolatz dirigía vestido de civil la patota de unos veinte hombres que no dudaron en golpear a sus padres y a su hermano". En su testimonio, Eloy dijo que a ella le vendaron los ojos y le ataron las manos y se la llevaron en un Dodge 1500 celeste. "Tenía diecinueve años. Había ido a Bellas Artes y estaba en segundo año de Medicina. Allí fui violada en reiteradas oportunidades por el entonces cabo de guardia Miguel Ángel Ferreyro, uno de los imputados que goza de detención domiciliaria en esta causa unificada. Años después, en los noventa, reconoció en un programa de televisión a quien dirigía la patota: Me quedé paralizada», aseguró.


Eloy relató que sufrió golpes, torturas con picana eléctrica y simulacros de fusilamiento además de las violaciones antes descriptas, que tuvieron lugar durante su secuestro en condiciones inhumanas, donde los secuestrados pasaban días sin beber ni comer, hacinados en pequeños calabozos. De allí fue trasladada al Pozo de Quilmes. «Allí estaban Emilce Moler y Patricia Mirada. Yo estaba toda negra. Toda quemada», contó antes de mencionar que «pasaba un supuesto médico que nos manoseaba con Pancután». De allí la trasladaron –siempre junto a otros secuestrados– al Pozo de Arana, donde «se torturaba todo el día». A mediados de octubre de 1976 la llevaron a su «cuarto lugar de detención, que podría ser El Vesubio». A lo largo de su relato, Nilda Eloy nombró a otras mujeres y hombres con los que estuvo secuestrada, así como a los represores por sus apodos o sus apellidos.


El 22 de agosto de 1977 fue trasladada a la cárcel de Devoto. Recuperó la libertad a principios de 1979. Eloy integró la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos y fue referente de la lucha por la aparición con vida de Jorge Julio López, desaparecido por segunda vez el día de lectura de los alegatos del juicio contra Etchecolatz. Eloy falleció el 12 de noviembre de 2017 de cáncer.


Alcides Chiesa


Alcides Antonio Chiesa estudiaba cine en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, cuando fue detenido el 15 de octubre de 1977 en la casa de sus padres y llevado a la Brigada de Investigaciones que enseguida identificó porque vivía en Quilmes, donde había nacido, según el testimonio que prestó en el juicio por el Circuito Camps efectuado en 2011 en La Plata y que fue exhibido el martes en el juicio por los Pozos.

Chiesa aseguró que nunca supo el motivo por el que fue secuestrado y llevado al Pozo de Quilmes y a Puesto Vasco. el cineasta aseguró que creía que lo habían secuestrado debido a su amistad con un militante y sindicalista, Juan Antonio Ginés, que había sido acribillado en su casa junto a su mujer días antes. Chiesa también estuvo detenido en la cárcel de Rawson y en la Unidad 9 de La Plata hasta el 21 de junio de 1981.


Sobre sus primeros días en el Pozo de Quilmes, Chiesa relató que «Me torturaban casi todos los días atado de pies y manos». Me interrogaban sobre actividades sindicales en el cine. Yo era un estudiante».

Durante su relato ante el juez Carlos Rozanski, el cineasta recordó que el día que fue puesto en libertad «me raparon. A la noche me largaron y corrí hacia una esquina y estaban mis padres esperándome. Así contado, no tiene mucho drama, pero fue dramático», concluía este sobreviviente del Pozo de Quilmes que marchó al exilio en Alemania y falleció en abril de 2017 a los 69 años.


El juicio continuará el martes 24 de noviembre. El Tribunal debe tomar indagatoria aún a dos imputados: Eduardo Samuel De Lío, que fue jefe del Batallón Depósitos de Arsenales 601, quien, según su abogado, está internado en una clínica en San Isidro; y Ricardo Armando Fernández, jefe del grupo de actividades especiales del Destacamento de Inteligencia 101, ya condenado por su participación en La Cacha.

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